Por qué este tema resonó en Japón
Lo de la vendedora de dulces de Yokohama es un avistamiento, contado de segunda mano. Si hay alguien organizándolo, qué visado tienen las mujeres y si algo de todo ello es ilegal son cuestiones sin acreditar. La pregunta sobre las horas de entrada no va en realidad de extranjeros: es una queja que los oficinistas japoneses llevan décadas formulando. Lo que unió ambas cosas fue el día: que te aborden a la salida de una estación y que alguien de fuera cuestione una norma del trabajo llegaron como dos versiones de la misma incomodidad sobre cómo tratar a quienes vienen de otra parte. El primer hilo despertó recuerdos de la misma escena en las salidas de estación hacia el año 2000. El segundo pasó de largo la nacionalidad y fue directo al tiempo de preparación no pagado antes de que empiece el turno.
Temas clave de las reacciones
- Desconfianza y un guion práctico — No compres comida si no ves lo que lleva; si alguien insiste, llama al 110. El consejo fue concreto, no abstracto.
- Irritación por que se explote la buena fe — Los relatos de parientes convencidos de pagar de más por objetos baratos presentaban la apelación a la compasión como la táctica de venta.
- Acuerdo en que el reloj va en un solo sentido — "Estrictos con los retrasos y encantados de robarte la tarde" fue la formulación que caló, y los comentaristas japoneses se pusieron del lado del extranjero en la discusión.
Lo que dicen los internautas japoneses
Mujeres extranjeras vendiendo dulces frente a la estación de Yokohama
Un mensaje describía a jóvenes extranjeras en la estación de Yokohama mostrando un cartel escrito a mano que pedía a los transeúntes comprar dulces porque la vida es dura.
Comentarios:
- "Venga ya, te abordan así por todo Tokio. El 100 % son mujeres del Sudeste Asiático."
- "Da más miedo comer eso que los puestos callejeros de un festival, jaja"
- "¿Todavía andan por ahí estas vendedoras callejeras? No tengo ni idea de qué lleva, así que jamás compraría; y luego están las extranjeras que te plantan en la cara una tarjeta de 'por favor, ayúdame'."
- "Hacia el año 2000 estaban a la salida de las estaciones en las ciudades. Universitarios idiotas picaban, se creían que eran extranjeros desafortunados, iban puerta por puerta con las galletas y acababan denunciados, jaja"
- "Mi vieja normalmente es una agarrada, pero pagó 5.000 yenes por un cuadro que le trajo un extranjero, del tipo que encuentras en una tienda de todo a cien. Cuando le pregunté por qué, dijo que había visto un programa de televisión sobre extranjeros pobres y quiso ayudar. La culpa es de la televisión."
- "¡Aprovecharse de la buena fe de la gente! ¡Imperdonable!"
- "No se puede vivir a base de comer dulces, párate a pensarlo un segundo. Los dulces son lo que come la gente que tiene un poco de holgura, esa es la razón de que se hagan, así que… hay que ganarse la vida primero, es lo que digo."
- "Si se ponen pesadas, ¿lo suyo es llamar al 110?"
- "Igual la vida es dura precisamente porque hacéis eso."
La pregunta de un extranjero sobre las horas de entrada y de salida
"Las empresas japonesas son raras: no respetan la hora a la que la gente se va a casa por las horas extra, pero ¿la hora de entrada es absoluta?" se convirtió en un hilo.
Fuentes: 2ch
Comentarios:
- "Entiendo que hay un montón de normas que son papel mojado."
- "La mayoría llega unos 30 minutos antes. Hace muchísimo había una norma no escrita de que tenías que estar antes que tu superior. Los chavales de hoy aparecen justo a la hora y tan tranquilos."
- "Que te hagan trabajar diez o veinte minutos de más al final también me irrita."
- "No, es exactamente así. Lo único que importa es que el trabajo salga, y hay demasiadas cosas de más. Nadie empieza una reunión a las nueve en punto."
- "Eso, son estrictos con la hora de entrada y luego el final es un desastre por las horas extra y todo lo demás."
- "Se obsesionan con las apariencias y pasan de la eficiencia, así que la productividad se muere."
- "Entrada a las nueve pero tienes que estar a las ocho para preparar: eso es siniestro."
- "No toleran un retraso, pero no les tiembla el pulso al robarte la hora de salida. Las empresas japonesas."
- "Igual que yo. Se me dan fatal las mañanas. Trabajo hasta más tarde que nadie, pero ahorradme el madrugón. Además aliviaría la aglomeración de la hora punta."
- "Es asfixiante de verdad. Japoneses estrangulándose unos a otros mientras la clase alta mira, sin duda muy satisfecha."



