
Sociedad
Vendedoras callejeras en Yokohama y el reloj laboral de un solo sentido
Un mensaje describía a jóvenes extranjeras frente a la estación de Yokohama mostrando un cartel escrito a mano que pedía comprar dulces porque lo están pasando mal. Por otro lado, un extranjero preguntaba por qué las empresas japonesas exigen la hora de entrada al minuto mientras dejan la de salida en manos de las horas extra. El primer hilo giró en torno a la desconfianza y a la irritación por que se explote la buena fe; el segundo acabó con trabajadores japoneses dándole la razón sobre sus propias oficinas.