
Los escándalos de seguridad alimentaria de China y una cadena perpetua en un jardín de infancia
Un jardín de infancia en Tianshui, Gansu, añadió pigmento no comestible a la comida para que se viera más vistosa, y a 247 niños se les detectaron niveles anómalos de plomo en sangre; el responsable del centro recibió cadena perpetua. La cobertura japonesa situó el caso junto a escándalos alimentarios anteriores —col en formol, lechuga teñida, melocotones cargados de conservantes— y los comentaristas lo trataron menos como un hecho aislado que como prueba de la desconfianza hacia la seguridad alimentaria en general. Las reacciones fueron desde señalar el duro castigo de China hasta advertencias concretas sobre los efectos del pigmento con metales pesados en la salud. Una corriente autocrítica dijo que un caso así habría terminado sin cargos en Japón.