
Sociedad
Fricciones cotidianas alimentan la ansiedad de Japón por los residentes extranjeros
Tres incidentes sin relación —un supuesto episodio de un cliente desnudo en un probador de Shimamura, un concejal de Setagaya pidiendo abolir los alquileres de corta estancia y un exciudadano chino naturalizado presentándose a unas elecciones locales en Okinawa— circularon juntos, cada uno con poca base, pero todos leídos como prueba de que la inmigración tensiona la vida diaria.