
Circulan clips del auge de la pobreza callejera en China y de un camión de carne saqueado, y Japón mira con frialdad, aunque no por unanimidad
Dos clips se difundieron en Japón el mismo día: publicaciones que afirmaban que muchos de la llamada generación «tumbada» de China han caído en un sinhogarismo callejero real a medida que la economía se desacelera, y un vídeo de vecinos abalanzándose sobre un camión frigorífico volcado en una autopista para llevarse la carne cruda del interior. Los comentaristas japoneses leyeron ambos como prueba de una crisis que China ya no puede ocultar, y reaccionaron al saqueo con asco por motivos tanto morales como de higiene. Pero el hilo no derivó en un simple ataque a China: una minoría visible lo relativizó —«los japoneses también robamos»— y un comentario largo defendió el legado cultural chino y calificó la postura antichina de históricamente ignorante. Ningún clip pudo cotejarse con reportes de medios de peso, y la magnitud de cualquier «auge» es difícil de precisar, de modo que el marco del derrumbe y la decadencia va muy por delante de lo que las imágenes realmente muestran.