Por qué este tema resonó en Japón

Japón lleva varios años digiriendo una oleada de robos organizados mediante captación anónima por internet, y el elemento nuevo aquí es que quienes ejecutaron el asalto fueron traídos del extranjero y golpearon la tienda cuatro días después de aterrizar. La vitrina cedió en cuestión de segundos, lo que reabrió una queja conocida sobre la escasa protección física que tienen en realidad las joyerías y relojerías. La cifra sustraída chocó además con la sensación de que las penas no guardan proporción con el importe implicado, lo que llevó la conversación hacia las condenas y los controles de entrada.

Principales temas de reacción

  • Lo de "se me cayeron" no convenció a nadie — La corriente más numerosa fue la incredulidad ante la declaración. Los usuarios partían de que los tres relojes que faltan fueron a parar a quien dio la orden, y trataron la explicación como una mentira mal construida.
  • La seguridad de las tiendas japonesas es endeble — La siguiente corriente más pesada nombró medidas concretas: vidrio blindado, doble cerradura, rejas en la entrada. Varios lo contrastaron con lo mucho que el comercio depende ya del turismo receptivo.
  • Cambiar las condenas y las normas de entrada — Numéricamente la corriente más gruesa, con el argumento de que la pena no corresponde a un robo de 200 millones de yenes y con propuestas como cobrar una fianza en la frontera. La mayor parte estaba escrita en términos que generalizan sobre la nacionalidad.
  • La cantera de captación se trasladó al extranjero — Un grupo menor leyó el caso como el paso de la delincuencia por captación anónima de contratar dentro del país a contratar fuera.

Lo que dicen los internautas japoneses

El asalto de Nakano Broadway y la declaración de "se me cayeron"

Dos ciudadanos chilenos fueron detenidos por el robo de cuatro relojes valorados en unos 200 millones de yenes, y dijeron que tres de ellos se les cayeron.

Comentarios:

  • "¿Un reloj de oro o un reloj de plata?" [N. del T.: guiño al cuento popular en el que a un leñador honrado le preguntan si se le cayó un hacha de oro o una de plata.]
  • "Eso ni siquiera vale como excusa."
  • "¿Que se te cayeron dónde? Se los pasaste a otro delincuente, evidentemente. Inventa una mentira mejor."
  • "Los tres fueron a parar al que dio la orden, como tributo, evidentemente."
  • "La delincuencia por captación anónima ha empezado a contratar extranjeros."
  • "¿Otro trabajo de esa banda internacional de ladrones que anda por todo el mundo? Entonces hará falta también la cooperación de la policía chilena."
  • "Porque la seguridad japonesa es demasiado blanda. Yo pondría vidrio blindado en la vitrina. El vidrio blindado también se vende en Japón, por cierto. Cuesta dinero, pero pagar eso es mejor que que te roben cientos de millones."
  • "No hay seguridad real de la que hablar, jaja. Dependemos así de fuerte del turismo receptivo y todavía hay demasiados japoneses dormidos."
  • "Lo grave no es la inmigración, es que no podemos parar a quienes entran con la excusa del turismo para delinquir. Quizá deberíamos cobrar una fianza a la entrada y devolverla a la salida si no pasa nada."
  • "20 millones de yenes por segundo. Gana más que Ohtani."